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Axilas

Olor descriptivo de qué – axilas
dulce alarma de melocotón

Primer día de putrefacción
…
Mi cuerpo me está violando
…
El marco de mis brazos delgados,
unidas las manos apuntando al techo

No hay mejor perfume - he fabricado
excedente de ingrediente secreto
…
Orgasmos desprendidos – axilas

Me reconozco
estoy vivo
demasiado verano

Órganos planos – axilas
…
No me escondo
es un abrazo
fuerza quieta del soy contenido

Alucinación hormonal o
irreconocible valor del esfuerzo aburrido
…
Nostálgicos puentes – axilas
…
Abiertas como bocas de pez
Como plantas carnívoras.
…

Ella

Tu cigarro no se consume nunca.
Eres una estrella a punto de explotar.
No duermes.
Tú teléfono siempre está apagado.
Te quiero.
No te creo.
Pero me haces sentir especial.
Me vale.
Me humillas con tus desprecios.
Pero al menos van dirigidos a mí.
Es sólo mío este dolor.
Tu sonrisa siempre es sarcástica.
Mitómana.
Tienes pósteres de ti misma.
No sueñas.
Te vengas de mí con tu belleza.
Me retas desnuda frente a mí.
Me has robado a mis amigos.
Les caes mejor a mis padres que yo.
Siempre serán míos.
No comes.
Tu personalidad caleidoscópica.
Te ríes de mí.
Mi forma de vestir es la adecuada.
Me dices que soy un chico fácil.
Sabes que nunca llego al final.
Será que soy difícil.
Me escupiste.
No te soy indiferente.
Mis silencios son más fuertes que tú.
No sé de quién me hablas.
Pero me hablas a mí.
Eres un favor para mí.
Estoy conectado.
Te soporto soportándome.
Me obligaste a mirarme al espejo.
Me insultaste.
Tu copa de vino siempre está llena.
Me robaste mi mejor camiseta.
Dices que te queda mejor a ti.
Invadiste mi casa, mi cama.
Me obligaste a escuchar tus discos.
A leerte el horóscopo.
No me diriges la palabra.
Tus amigos que antes eran los míos.
Ni siquiera saben que existo.
Te necesito.
Querría ser como tú.
Tener a alguien que me adore.
Durante la noche agradezco.
Fui un esclavo.
Pero apareció ella.

NO-MICRORRELATO

Este texto no es nada interesante. De hecho, es lo más aburrido que has leído en mucho tiempo. No tiene principio, nudo o desenlace. Los crearás tú decidiendo leerlo, aguantando hasta el final y extrayendo tus propias conclusiones. Tú eres el personaje principal y el secundario. Se podría decir que es un contador de palabras. Una suma de caracteres. Una cuenta matemática. Un timo. Su género sería “cara dura”. Las “musas están de vacaciones” podría ser su título o quizás “pérdida de tiempo”. Ni  siquiera servirá para comértelo como una sopa de letras. Este texto está crudo, apuntaría que está incluso vivo. Te convertirás en un caníbal de la literatura si lo lees y tendrás una digestión pesada. Es un antídoto para que el resto de cosas que leas te parezcan buenas. Es un medicamento. Recomiendo que repases este texto dos veces antes de comenzar “El hacedor (de Borges) Remake", de Agustín Fernández Mallo. Lo peor es que ni siquiera se ha escrito bajo los efectos de ninguna droga ni por enajenación mental. No tendrá un final abierto. Aviso por adelantado que el peso del texto no recaerá en la última frase.

La bala en el agua.

No hay que ser un cowboy para darse cuenta de que esta piscina tiene forma de pistola.
Después de quince largos de ruleta rusa me he sentado a tomar el sol en el gatillo desnudo.
La pistola de cloro está rodeada de margaritas y apunta directa al potro que huye asustado por la violenta forma de los azulejos azules. En el silencio
Mi metro setenta y dos se tensa esperando el próximo disparo:

Esta vez la bala volará al estilo mariposa.

2 kilómetros de puente (A Adelien)

observar el atardecer desde la entrada del Puente 25 de Abril es como poner la guinda a un pastel de nata hecho por las manos delicadas de una monja que jamás tocó sus pechos

(Camino rápido como un rayo matando ovejas)

Soy un guiño en un vagón de metro atestado de gente.
Mis pensamientos corren breves como las bolas en la jaula del bingo.

No volveré a querer a nadie. Tú serás la última.

El que de pie, siente que la cabeza está enterrada en la tierra.
Los pies pesados levitan, el agua y el aceite se mezclan.

El que templado, en su punto de combustión espontánea
sin querer hablar, haciendo de la cocina Tierra Santa y del baño celda.

Mis pupilas dilatadísimas por la excitación de vivir vendados
por un jirón de camiseta de flores gastadas.

Las veinticuatro horas con la manzana sobre la cabeza.

Afeando mi cara, dejando crecer el vello hasta que caiga al suelo.

Los pasos de pato perseguido por el zorro al que persigue el cazador gordo.

La manta del imán a 40 grados. La balanza con hierro y paja.

La alhaja bien diseñada pero falsa. La sonrisa postiza bien fijada.

La rima en a asonante cabalga sin estribos ni silla embarazada
arriesga a chocarse.

La tinta china y la pluma a desparramarse
sobre la mesa de mármol fría y expectante.

Vomito a mitad de garganta, limbo eterno y delirante.

Paz finalmente en silla de ruedas o guerra con fuegos altos, lindos y destelleantes.

(Risa entrecortada
respiración asistida
cuerpo tambaleante)

Ducha fría en verano, siesta transtornante.

Labios rojos de hedor repugnante.
Postales de la ciudad de Gante. Adelien, estás ausente en esta red social astral vibrante.
¿Puedes oírme?

¿Alguien ha visto mis gafas?

Juraría que las había dejado encima de la mesa donde tengo el teléfono. Creo habérmelas quitado cuando me llamaste. No forzar la vista mientras hablo por teléfono agudiza mi sentido del oído. Pero ahora no encuentro mis gafas y he quedado para ir al cine. Pensarás que ir al cine o tener una mesa para el teléfono es algo anticuado. He buscado en el baño. A veces me doy baños con las gafas puestas para leer con mejor detenimiento la composición del gel. Hago muchas cosas desnudo y con las gafas puestas. No puedo evitarlo porque ya forman parte de mi cuerpo. Son una extensión de carey. Pero ahora las necesito y parece que la tortuga se ha metido debajo de la cama, el sofá o el armario. Mientras ato un nudo en un pañuelo blanco y rezo a San Antonio, reproduzco el camino hacia atrás de mis últimos movimientos. Vuelvo a sentarme al lado de la mesa del teléfono. Me levanto y voy a la cocina. Estaba preparando un café cuando llamaste. Busco dentro del frigorífico porque mi imaginación vuela tan alto a veces que las conexiones de mi cerebro mandan mensajes erróneos a mis extremidades. Vuelven a llamar por teléfono. Vuelves a ser tú. Me pides disculpas por lo de antes. Ahora recuerdo que tu comentario sobre los publicistas no me hizo mucha gracia. Me dices que estás muy perdida y que no sabes quién eres. Cuando descuelgo tengo una fuerte crisis existencial y yo tampoco sé quién soy. Voy al espejo para intentar reconocerme y tengo las gafas encima de la cabeza.

⚫️YVES SAINT LAURENT⚫️

- Hola. Buenos días.
- Hola. Buenos días. ¿Le puedo ayudar en algo?
- Oh, hum. Me gustaría comprar un antiojeras. El más potente que tenga.
- ¿Es para su novia, quizá para su madre?
- Bueno. En realidad es para un amigo.
- Ya veo. Tenemos la línea masculina de maquillaje de Yves Saint Laurent en aquella estantería. Acompáñeme.
- De acuerdo.
- (...)
- (...)
- Ya lo creo. El modo de vida contemporáneo es muy estresante ¿Por qué no aprovechar el poder de la cosmética?
- Bueno. En realidad a mi amigo le han pegado un puñetazo.
- Ah. Hum. ¿Se encuentra bien?
- Bueno. Digamos que necesita un antiojeras. El más potente que tenga.

Patatas fritas.


Salí del restaurante con un fuerte olor a patatas fritas en la ropa. Ni siquiera me quité los pantalones negros y llevaba la pajarita en uno de los bolsillos junto a las propinas que conseguí durante la noche. Los comensales japoneses habían valorado lo suficiente mi sumisión. Una mesa de 15 japoneses hablando bajo, como si estuvieran conspirando mientras comían croquetas. Cuando salí del restaurante uno de mis compañeros gritó a los lejos mi nombre. Quería que fuese con él, con ellos, a la discoteca en la zona alta de la ciudad: “para tomar unas copas y bailar, jugar a los dardos y poner a parir al jefe”. Me sentía tan solo que accedí. No había mucha diferencia entre coger el autobús a las 2:00 que a las 7:00. Sabía que salir con ellos supondría llegar al amanecer.
Montamos 6 en un coche amarillo. Yo iba en el medio de la parte trasera. Las propinas de aquella noche tintineaban en nuestros bolsillos a cada bache de la carretera de Madrid que nos llevaría a la calle Orense. – Mañana tengo un examen – dijo una - estudiaré por la mañana en el metro camino a la facultad -. La noche era tan oscura y el cartel de la discoteca tan flúor que al mirarlo me invadió una desagradable sensación que me revolvió el estómago e hizo que se me cayera todo el cansancio encima. Otro me dió un golpe en la espalda animándome (a morir) y entramos por el pasillo largo y enmoquetado que nos llevaría a una sala amplía con una bola de discoteca a la que le faltaban algunas piezas y que daba vueltas tontas.
Los grupos de personas se repartían por la sala cubriendo las esquinas. El camarero iba vestido como yo hace unas horas. No me moví de donde aterricé al llegar a la sala, de pie, como una escultura, temiendo que si me sentaba en alguno de los mullidos sillones me quedaría dormido. De repente, llovió confetti. Mi ropa despedía tanta grasa que se quedaron pegados como si fuera un payaso. Un payaso-escultura. Mis compañeros simulaban que estaban pasando un buen rato. Bailaban mecánicamente repartidos por cada una de las esquinas de la sala.

Vuelo

¿Desean leer la prensa?
¿Agua o Coca-Cola?
¿Zumo de piña o de naranja?
Si señor, se puede utilizar el ordenador durante el vuelo excepto en el despegue y en el aterrizaje.
Abróchense los cinturones.

Diez horas de vuelo hasta San José, Costa Rica, y un par de comedias americanas malas.

Decidí leer el Financial Times durante el vuelo para practicar el inglés. Me interesaba como los estadounidenses trataban el tema de Grecia, de Europa. Un tal Tony Barber destacaba en una de las columnas el creciente anti-alemanismo de los griegos y la mala gestión y corrupción previa durante años del gobierno heleno que les había llevado a esta situación en la que se encontraban entre la espada y la pared.

En la portada Barack Obama y Xi Jimping.
Pego un bocado a mi sandwich, doy un sorbo a mi café.

Decido probar la sintonías musicales: Smoke on the water versionada en clave jazzística.

Utilizo el ordenador hasta que la poca batería me lo permite. Leo sobre el número el total de servicios rurales en Nicaragua actualizados en 2009. Me levanto del siento para ir al baño. La gente camina por los pasillos, no quieren sufrir el síndrome de la clase turista en las piernas.

Una hora antes, todo sobre unas bandejas. Me dijeron que tendrían que ver que llevaba en ese estuche. Les pareció sospechoso. Resultó ser un bolígrafo de acero de Coca-cola.

El desayuno fue en la Terminal 4 y con los párpados a medio caer. No quise comprar nada en el Duty Free ¿Para qué? El perfume atrae a los mosquitos. Puede que no vuelva a utilizar nunca más perfume. Puede que a partir de ahora el dinero lo invierta en otra cosa.

Otra ojeada al Financial Times: “Francia está a favor de una Europa Federal”. Bye Europe, hola América.

Decido escribir durante un rato aprovechando las pocas turbulencias.

O Lince

A solidão do lince com
Um olhar humano,
Como o Adão tinha
Um olhar felino, repousa
E mastiga uma flor de esteva
Doce, pegajosa e
Cuspe com raiva
Como a Eva cuspiu
A primeira mordida
Da maça.

Fronteira



 A fronteira no meio do montado onde os corvos comem os mesmos grãos de milho.  A fronteira é um país por si mesmo: cidadãos árvores, cidadãos falcões. País de uma só rua principal Cheia de janelas abertas umas frente ás outras. O fumo dos cigarros dos vizinhos se mistura no ar O lixo na mesma lixeira, a mesma fome. São os gatos aqueles que têm linhas cruzadas de cores camufladas. A fronteira divide a faixa que divide a terra e passam os pólenes hermafroditas. As pétalas usadas para marcar as páginas, O granizo que faz dano ás pedras. A fronteira são dois países a recta imaginária que corta corpos irmãos O meridiano que muda as horas pelo dedo do sol O rio e os montes que separam Os tiros se cruzam direitos ao mesmo pato furta-cor os fogos de artifício rosas das mesmas festas As virgens de mármore se olham como se fosse espelho O arco-íris é a portaria. A estação central, as nuvens pretas magoam aos dois. Só são para os equilibristas para os fantasmas das alfândegas para perdidos turistas. A Fronteira são as guerras, as mãos abraçadas de novo as guerras as flechas quebradas pelas mesmas mãos de pães amassadas.

A fronteira é uma fortaleza.




                                                                                                                                          Olivenza, 2012

Silencio nº 2

Estos domingos ya los tengo repetidos en el álbum.
¿Y si cuento los pasos hasta mi árbol favorito?
¿Y si cuento las olas que se producen en el estanque?

Todo con tal de cambiar este tiempo en el parque.

He inventado una fórmula para hoy.
300 pasos al frente y un giro de 90 grados.

Allí me echaré y abriré el libro por la página 35.

Sólo veré así, si la suma es positiva o si es
negativo mi intento de utilizar las matemáticas
contra los domingos que ya tengo repetidos.

Las nubes cargadas y las blancas multiplican vientos.
Mi cabeza es una calculadora porque no quiero sufrir
silencio.

21 rosas rojas en el rosal.
13 pajaritos comen migas de pan.

Utilizar la alquimia para convertir este domingo
en oro. Convertirme en la estatua central.

YVES SAINT LAURENT


YVES SAINT LAURENT (Zoo)

- Esa pantera negra me está mirando fijamente.
- Es muy elegante. Parece estar vestida de Yves Saint Laurent.
- Es como si me reconociese. Fíjate no para de mirarme y mover la cola.
- Siento decepcionarte pero sólo eres un trozo de carne para ella.
- Es la historia de mi vida. Hasta conocerte todas las mujeres sólo se interesaban por mi cuerpo.
- Parece que está interesada por lo mismo.
- No, no lo creo.
- ¿Qué insinúas?
- No insinúo nada, simplemente...Hazme un foto con ella.
- De acuerdo, ten cuidado, no te acerques mucho a los barrotes. Un poco más a la derecha…
- Clic.
- A ver. ¿Lo ves? ¡está sonriendo!
- No creo que esté muy contenta por estar encerrada en este zoo.
- Prefiero que esté aquí encerrada a que algún capullo la cace, la diseque y la ponga en su jardín.
 
*


YVES SAINT LAURENT (Tanatorio)

- No deberíamos haber venido.
- Ya te lo dije. Esto en realidad es como una reunión de trabajo.
- Mira esa ¿Cómo se puede venir de fucsia a un tanatorio?
- Puede que en su cultura ese sea el protocolo simbólico. Vayamos a verla. Allí es donde se toman las decisiones.
- No puedo creer que tu ascenso tenga que pasar por esto. ¡Ni siquiera la conocías!
- …
- …
- Mírala, ahora es sólo un trozo de carne.
- Así vestida de negro está muy elegante. Parece vestida de Yves Saint Laurent.
- ¡Mira, parece que ha sonreído!
- Debe ser efecto del maquillaje. No creo que esté muy contenta por que se aproveche su velatorio para hablar de negocios.
- Lo más probable es que estén hablando de que era una fiera en la cama.
- Qué capullos. ¿Cómo murió?
- Se cayó de uno de los árboles de su jardín mientras podaba.

Dèjá vu

- Parece que ésto ya lo he vivido.
- ¿Qué?
- Estar aquí contigo, sujetando esa taza de café en forma de concha y tú hablándome de tus padres.
- Un dèjá vu.
- Es como si observase un cuadro en movimiento desde dentro.
- ¿Cómo?
- Sí, como un fragmento de película en la que aparecemos y que fue rodada hace mucho tiempo.
- Es un simple fallo cerebral, no pienses más en ello.
- Hum.
- No deberías tomar más azúcar.
- Esa respuesta ya la he vivido conscientemente. La última vez que fui al dentista.
- Entonces ¿Cúal es la diferencia?
- Hum.
- Espera, esto yo también lo he vivido antes. Ahora empezaremos a discutir.
- No esta vez. Iré al baño y me marcharé para siempre.
- ¿Cómo?
- Sí, no quiero volver a tener la sensación de haber vivido un momento tan aburrido como este más de una vez.
- ¿Qué?
- Ya no estaré nunca más en tus fallos cerebrales.
- Espera, oh, acabo de tener otro dèjá vu ahora mismo. Justo así, ahí levantada con ese vestido de flores y el flequillo erizado.
- ¿Lo entiendes ahora? Venga, dime que haré ahora.
- No sé, por favor, haz algo que ya haya vivido conscientemente, algo que hagas normalmente, rápido...
- Iré a pagar la cuenta.

Peluquería II.

El pie del peluquero presionaba la palanca que hacía subir poco a poco mi asiento frente al espejo y que marcaba los segundos de silencio incómodo. Me preguntó mi nombre y yo siempre había querido llamarme Mario. Mi diagnóstico era el siguiente: crecimiento de pelo en la nuca alto, entradas incipientes, cabello lacio. Quería que desapareciera de mi fantasma aquella melena de Cristóbal Colón. Pedí que mi cabeza quedase con el menor pelo posible pero se negó. Debí aprovechar para relajarme, pero no lo conseguía: las venas de mis sienes palpitaban al ritmo de la electrónica y estaba cegado por los focos. Yo no paraba de hablar. Le dije que no creyera que porque estaba moreno era una persona feliz; y que suponía que la fidelización del cliente era fundamental para sostener su negocio. Explicó lo que me haría y yo no le entendí muy bien. Recuerdo algo de capas internas y externas. Le dije sorprendido que era como hacer escultura aunque en el fondo pensaba que era como hacer jardinería. A mi cuello se le exigía ser como el de un maniquí. Mi cara a veces quedaba enrejada por el flequillo y en otras mi frente brillaba monstruosa. De repente, las tijeras saltaron de sus manos al suelo. No importaba. Yo estaba cruzando el espejo para ir al otro lado. Llaman al teléfono y me quedé solo con un moño y torturado por unas horquillas. A la vuelta su cepillo saltó de sus manos al suelo. No importaba, yo también había tomado mucho café y no conseguiría dibujar un círculo perfecto. De repente, la laca nubló mis ojos. Por supuesto que pensé en la capa de ozono. Me dijo que ya estaba, que estaba muy guapo, que era como James Dean. Cuando llegué a casa para borrar toda firma de mi cabeza y cuando desnudo en mitad de la ducha se cortó el agua caliente, más bien me sentí como James Dean al que le había caído un cubo de agua que había sido colocado estratégicamente en el quicio de la puerta.

Humphrey Bogart

- Pásame la cubitera, por favor.
- Odio que fumes. Las colillas tardan dos años en desintegrarse, ¿lo sabes?
- Habla con Humphrey Bogart, es el culpable de que lo haga.
- Hablaré con Lauren Bacall. Debe de haber sido la mayor fumadora pasiva de la Historia del Cine.
(Sacan el tablero y lo posan sobre la mesa, descorchan la botella)
- Humphrey Bogart tenía una horrible voz nasal, nada parecida a una flema sexy y viril.
- Quizás la culpa de que fume la tiene su doblador.
- Además, los pantalones por encima del ombligo no le sentaban nada bien ...
- Eso era debido a que los personajes a los que interpretaba cargaban pistolas en los bolsillos.
- Aunque tengo que reconocer que el frac blanco sí le caía ...
- Dejaré de fumar esta misma tarde si es lo que quieres.
- Mejor preguntemos.
(Enciende una vela, apaga la luz, juntan sus dedos sobre el vaso).
- ¿Debería dejar de fumar, Mr. Bogart?

Zinc (Escuela)

Las aulas jaulas de libertad, zinc,
los niños se abrazan
en el patio de árboles centenarios.

El polvo melancólico entre horas,
el 3x5 os hará justos, los paralelos y meridianos
también se cruzan en vuestra tierra.

Soy español y os debo una disculpa
niñas futuras pero ya no tengo escapatoria
después de pisar vuestra biblioteca: mis
pensamientos son mestizos, mis
sentimientos mulatos.

Las sillas son todas diferentes y vosotros
niños iguales. Los libros de Historia prestados,
os sirven para tachar las frases occidentalizadas.

Soldaditos de blanco y marino dan azul cielo.

No lloréis, que las lágrimas no emborronen
la lección de Ciencias,
descargad la rabia en las canastas y
buscad la cara de Dios en la pizarra.

Las matemáticas explicarán las constelaciones,
la lengua española hará que expreséis vuestros
desacuerdos y perfeccionéis las explicaciones.

Niños semillitas que explotáis,
pedid atentos al Profesor que os regará.

Sed politeístas con él.

                                                             
                                                               Colegio San Sebastián, Ticuantepe, 2012

A Rubén Darío (1867-1916)


Vi al fantasma niño correteando por la sala número dos, alto, robusto. // El Quijote no le pesa en las manos, / La Biblia en diez tomos divide sus noches. // Los barcos viajan a Francia, no necesita / chaleco salvavidas porque el camino / es su destino. // Su mujer española perfecciona al humano que / se escribe con h en la lengua castellana. // El Embajador está triste ¿Qué tendrá El Embajador? / El Cónsul está triste ¿Qué tendrá el Cónsul? // He visto al fantasma adolescente bajo el quinqué, / sentado en la silla, /siendo caricaturizado. // Su fuerza estampada en sellos. / Su imaginación pagada en billetes. // Cien mil córdobas es el valor / del Darío Pensador. // He visto al fantasma adolescente llenando / piñatas de versos, rompiéndolas como lluvia // En El Paraíso,  El León, Apolo y El Conde / le esperan. // Se convierte en todos sus ídolos. // Rubén Darío me da miedo en vida pero / su fantasma niño me entretiene. // Escribo sobre él porque él escribía / sobre otros. Con Whitman observa / las Hojas y la Flores con Baudelaire. // ¿Estará contento con Alejandro / Dumas jugando al ajedrez? // El café concentrado desparramado sobre las notas, / leías los posos. // Niño poeta de Centroamérica sentado en el jardín, / atravesando las vigas y las paredes escribiendo / sin sangre. // Los presidentes te regalan divanes para que / los pájaros de tu cabeza se posen y beban / de tu materia gris Argentina. // ¿Naciste debajo de una vaca? / Rubén Rómulo Remo. // Completaste toda la colección de cromos / de mitos griegos. // Maquillaste a tus mujeres con especias. 

                                    
                                                                           Casa Museo Rubén Darío, León, 2012 .

A F. Masoud


Te veo en los ojos de todas la chicas, Fátima,
en la oscuridad de la retina rasgada que corta
el parpadeo maripóseo de la negras pestañas
frondosas como la selva verde que amenaza.

Fátima, te rozo en todas las pieles
en las barbillas barbilampiñas en
todos los lunares izquierdos sobre
los labios sabor a arena de playa.

En todos los azabaches de las crines
en los enormes ojos, de nuevo, en
los pechos de aguacate, en las manos
menudas y santas, en las uñas rojas
sobre nicotina amarilla, Fátima.

Te veo reflejada en el Lago de Nicaragua
en la Laguna de Masaya.

Cuando vomité los frijoles, es asqueroso,
lo sé, me miré al espejo y te vi, Fátima.

El veneno de la víbora no me afecta porque
te tengo como antídoto, los monos aulladores
callan a mi paso porque saben que te veo,
Fátima.

El azufre del volcán no me intoxica para mí
es perfume y los tucanes son mis peluches
cuando duermo y te sueño.

En los delirios de las vacunas me siento
con los pies en la tierra porque esta tierra
que piso por primera vez ya la pisé antes
en tu moqueta, Fátima.

                                                              
                                               Ticuantepe, Masaya. Nicaragua  Febrero 2012

Exorcismo Exprés

                                                             
                                                                  Vomito.

Vestido de blanco asesino de negro rezo
a La Llena.
                                                                      Grito.

Una raíz del diablo y un cuarzo rosáceo
nuevo y resplandeciente equilibrio.
                                                                 Me evito.

Las duchas
recorren las líneas de mi cuerpo.
                                                                 Me elevo.

Los golpes
del Espíritu en las puertas
del armario guardan ropas limpias.
                                                                       Bebo.

Dios santo y Diablo golpean
en la cabeza como el Tiempo se marca
por manecillas.

                                                                    Bendito.