Quiero morirme. Mejor dicho, quiero decidir cuando muero. Tirarse desde un veinteavo o pegarse un tiro en la sien están en el top de los suicidios, pero en esta ciudad es demasiado difícil encontrar una pistola o un edificio demasiado alto para hacerse papilla. Puede que esto sea una excusa, pero me gustaría que fuera algo fácil. ¿Por qué dejar que la muerte decida por nosotros? ¿Si el ser humano está a la deriva en su vida, qué mínimo que decidir cuando acabar con ella? Los nudos que aprendí en los boyscouts se me han olvidado, ahora me servirían para colgarme. ¿Y los que quedan en la Tierra? ¿Cómo se sentirán? HORRIBLE. Pero el tiempo es relativo, el universo se expande y luego implosionará. No es una invitación a suicidarse en masa, pero ¿por qué no es moral hacerlo? Una proeza sería suicidarte ingiriendo litros y litros de agua o apretar tan fuerte tu nariz y cerrar tanto la boca hasta quedarte sin oxígeno y morir. Si los anuncios publicitarios en las carreteras y en la televisión fueran sustituidos por notas de Kafka o Kierkegaard lo haríamos constantemente, competiríamos por tener la mejor forma de suicidio, la más innovadora, la más cara, y suicidarse sería un "estilo de vida". Dios nos está robando descaradamente los mecheros. Tiene una gran colección en casa. No es consciente de que lo hace, pero nos molesta.
Como todavía no he tenido el placer de conocer a alguien por el que suicidarme por amor, me conformaré con hacerlo por mí mismo y a modo de dar un "sentido a mi vida". ¿Alguien le ha preguntado a tus sobrinos si les gusta esos lazos rosas y esas calzonitas a juego con los calcetines? Aguantar la vida es un proeza y una decisión interesante que puedes adoptar, pero tendrás que ser consciente de ese sufrimiento a cada segundo. No puedes engañarte a ti mismo con la felicidad. Si Dios nos devolviera los mecheros que nos ha robado y que guarda sin saberlo, estaría diciéndonos mucho más: el cielo existe y no hay mecheros en él. Yo aprovecharía para preguntar: ¿Por qué la tecnología no ha llegado a los carritos de la compra? ¿Siempre hay que ir vestido de blanco? ¿Si a la derecha está el Padre, yo donde me siento?.
¿Y si la Muerte te pilla en un momento ridículo del día? ¿En plena lectura en el baño, por ejemplo? ¿No será mejor decidir morir después de un momento interesante de tu vida? Morir durante el acto sexual, por ejemplo. ¿Dónde nos llevaría esa mezcla de orgasmo y muerte? Todos sabemos lo que es estornudar y eructar a la vez: un lío. Para las personas que tengan mucho dinero ¿Comer dinero hasta reventar? ¿ahogado por una montaña de monedas de un céntimo? Convertir el acto suicida en una obra de arte puede que te lleve a la posteridad. En los veinte Duchamp podría haberte tirado un urinario a la cabeza. Todos es tener contactos en el mundo del arte. ¿Eutanasia con arte? ¿Inmolación con técnica mixta? Morir por amor al arte sería morir por una causa noble. Suicidarte por una causa noble es una estupidez noble. Suicidios para denunciar injusticias sociales, huelgas de hambre por asuntos políticos. Los suicidios por asuntos nobles tendrán portadas en todos los periódicos del mundo ¿Qué perfil darás: el derecho o el izquierdo? ¿Quién podrá hacer la pose de las estrellas en la alfombra roja, mientras, no sé, se embadurna con su perfume favorito y se prende fuego? Hacer del suicido un tema superficial es un asunto serio. Preferimos dejar que la Muerte nos alcance, nos atrape y se haga un bocadillo con nuestros cuerpos. ¿Qué decir del suicidio de la Muerte?
Las cartas de suicidio son la comidilla de los grafólogos, junto a las recetas de los médicos y las firmas de los políticos en procesos judiciales. Una carta de suicidio de dieciséis páginas, por ejemplo, demuestra verborrea y una capacidad de ensayista en potencia. Si las cartas de suicidio van dirigidas a una sola persona, será una de las peores herencias. Post-it debería hacer una línea específica para notas de suicidio. Notas como "Me voy a buscar el paraíso" o "Me voy: no olvides dar de comer al conejo vietnamita y regar las plantas". ¿Alguien de la sala conoce a alguien que se haya suicidado siendo feliz? El agobio de las grandes ciudades, el estrés y las compañías de telefonía francesa pueden ser algunas de los motivos por los que se crean emociones negativas y llevan a la población a suicidarse. Pero cuando tu estado es pletórico, desayunas champán y tienes una vida que los demás consideran perfecta ¿por qué no hacerlo? Al llegar a la cúspide de la pirámide de Maslow, en ese momento en que le alpinista llega a la cumbre, ya no queda más que descender e ir a peor.
Llegar al "hilo de plata" por sobredosis de barbitúricos, alcohol y demás drogas también es una opción, pero la digestión es mala. Es como un mal vuelo. Quizá el turismo de suicidio sea un nicho de mercado: grandes fotos del paraíso, florido, gente volando en túnica. Ya existen predicadores que son buenos publicistas. Si te gustan más los viajes culturales el harakiri es una opción exótica de hacerlo. Si sólo tienes una navaja suiza a mano ¿cuanto tardarás en decidir que herramienta utilizar? ¿aprovecharás para limarte las uñas antes?
Ahora imaginad que hay una ola de suicidios de ancianos que han decidido en masa que no quieren que les alcance la Muerte y que están cansados de este absurdo de vida en la que a esa altura sólo regurgitan el pasado. Se tirarían a las obras como lemmings, provocarían avalanchas en las colas de los supermercados a posta, apretarían sus fajas hasta dejar de respirar.
No tengo la certeza de que el suicidio sea la mejor "forma de vivir" sólo planteo la cuestión moral de por qué no hacerlo y continuar viviendo, esperando en unos casos encontrar más tarde "El Paraíso", "La Nada" u "Otra vida".
¿Planear el suicidio? ¿apuntarlo en la agenda? ¿supone estar ocupado durante todo ese día? ¿hacerlo antes para no pillar colas en el agujero de gusano?
Nota: tu suicidio no debe implicar la muerte de otras personas ¿tirarse al metro y descarrilarlo? ¿Por qué hacer perder el tiempo a la gente? Cuando te suicidas tienes que saber que no podemos hacer nada con respecto a nuestro cuerpo. Se puede incluir un anexo a la nota de suicidio pero las cenizas pueden acabar en cualquier parte. Si te suicidas cerca del crematorio de tu ciudad ahorrarás costes a tu familia ¿El suicidio puede ser considerado? ¿Por qué es una liberación para uno y un engorro para el resto?
Gente que hemos dejado por el camino
Ya ni siquiera tengo vuestros teléfonos
Pienso fuerte en vuestras caras
Siento el amor que tengo al pensar en lo que os quise
Se me traba la lengua al pronunciar vuestros nombres
Pensando en si colocar vuestras fotos en las paredes
Quizás aparezca como secundario en algunos de vuestros sueños.
Pienso fuerte en vuestras caras
Siento el amor que tengo al pensar en lo que os quise
Se me traba la lengua al pronunciar vuestros nombres
Pensando en si colocar vuestras fotos en las paredes
Quizás aparezca como secundario en algunos de vuestros sueños.
Dálmata
Acaricio su lomo duro como tabla de ajedrez desteñida,
blanco sobre negro sobre blanco, el cuerpo del poema, tenso
tachado y puntuado, desapareciendo en la ladera, morro enraizado
y vuelta a la porcelana fina y fría cuando duerme
porque está borracho de campo.
blanco sobre negro sobre blanco, el cuerpo del poema, tenso
tachado y puntuado, desapareciendo en la ladera, morro enraizado
y vuelta a la porcelana fina y fría cuando duerme
porque está borracho de campo.
Chaqueta de tweed
Cuando me resguardé detrás de la cortina me di cuenta de que era el momento perfecto para recrearme en mis elucubraciones. Quería sacar algunas conclusiones de lo que había ocurrido en los últimos años. Pensé que al menos tardarían dos horas en encontrarme o quizá varios días. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan tranquilo. Nadie, exceptuando yo, sabía dónde me encontraba. Tenía mucho calor y unas gotas de sudor recorrieron mis brazos hasta llegar a mis manos. Rectas y pegadas al cuerpo. Sólo tenía que ordenar los pensamientos por importancia y reflexionar sobre ellos uno a uno hasta agotarlos. Tuve el impulso de querer quitarme la chaqueta de tweed pero tuve miedo de que me descubrieran y no poder disfrutar de aquel momento. ¿Dónde dejaría la chaqueta de tweed en el caso de quitármela? Me descubrirían si la vieran colocada sobre el sillón. Estaría obligado a salir de detrás de la cortina, abrir el armario y colgarla en una de las perchas que hubiese libres. Otra gota cayó cosquilleando mi pecho. El estampado de la cortina hacía juego con mis calcetines. El sonido del pendulo del reloj de pared me relajaba. Fuera, el ficus centraba la atención a primera sobre la pared donde me encontraba, y eso me beneficiaba. Fijé mi mirada en el suelo y reparé que las puntas de mis zapatos oxford sobresalían de la cortina y en un impulso, abrí mis pies en una primera posición de ballet. Entonces decidí que era el momento perfecto para recrearme en mis aprehensiones.
Pizzicato
-
¿Qué tal el violín?
-
Muy bien, pero lo he dejado en casa.
-
He pensado tantas veces en ti.
-
¿En serio?
-
Sí, desde que me rechazaste aquel día.
-
Lo siento.
-
No me importó, la verdad es que ni siquiera lo recuerdo
bien.
-
(…)
-
(…)
-
Sabes, este sitio está lleno de gente malvada.
-
¿Sí?
-
Han robado la chaqueta a mi amiga.
-
¡Oh!
-
Y acaban de decirme que no se me ocurriera tocarles.
-
No merecen la pena.
-
En realidad, aquel día me gustaste porque me pareciste
muy británico.
-
Gracias.
-
Y me gustó mucho la chaqueta que llevabas puesta.
-
Gracias.
-
Mis padres dicen que mi chaqueta es como un saco de
patatas.
-
Gracias.
-
¿Podrías darme un abrazo?
Hei se de Chun tian
Hua he wo de yanlei Hei se de chun tian Yanjing cai hong. Wo zai chi wo de shu Shou gou hui lai. Sanshi ci yi wo de sui Mingtian jiu kafei. Xibanya chun tian. Chuquu! Gushi ma! Wo bu yao wan niu. Tushuguan tian Hua hua xing xing Ni zhi zai nali? Hua hua qin quin Xiaojie chun tian. Wo bu qu ni de chu zhu che Chuqu! Taiyang!
Lista de palabras que he encontrado escritas en uno de los cuadernos de mi padre para ser buscadas en el diccionario para su exacta definición
Molécula
Neurálgico
Pócima
Bagatela
Funesto
Preservar
Sazón
Ratio
Onza
Bardo
Homicidio
Ensueño
Inefable
Indolente
Prepucio
Azimo
Dintel
Holocausto
Escribano
Regaliz
Leguminosa
Vesícula
Efod
Adulador
Obelisco
Lisonjeo
Sardónico
Soliloquio
Trocado
Seudónimo
Hiperbólico
Edipo
Vestal
Coetáneo
Antiácido
Genealogista
Tropo
Veleidoso
Ceballos
Dogal
Aura
Consciencia
Apnea
Queratina
Diáfano
Alféizar
Adefesio
Cactácea
Alud
Linóleo
Oclusión
Comezón
Rebullo
Quimera
Fálico
Ocluir
Varado
Savia
Definir
Axón
Filiforme
Estadística
Utopista
Liberal
Disidente
Hirsuto
Genoma
Inmunidad
Fluctuar
Repelús
Falible
Catarsis
Senilidad
Arbotante
Iris
Descripción
Ebúrnea
Lúdico
Proletariado
Azuela
Laico
Bonete
Promiscuo
Agnóstico
Albedrío
Albino
Azocar
Adefesio
Amnesia
Antílope
Aborto
Ajada
Azogado
Ambrosía
Ameno
Agio
Autóctono
Bramante
Candor
Citoplasma
Contemporáneo
Crepitar Ángulo
Comezón
Circuncisión
Decibelios
Dislexia
Discernir
Diagrama
Endogamia
Dogal
Ensueño
Edulcorante
Ecología
Eufemismo
Epigastrio
Emperifollar
Etimología
Eyaculación
Equidad
Etílico
Escrachar
Ebúrnea
Famélico
Flebotomía
Falible
Faltuza
Ficus
Funesto
Genoma
Grima
Galdosiano
Inmunidad
Incesto
Imputado
Insolvente
Levadura
Linóleo
Lóbrego
Libra
Ijada
Ictericia
Irisar
Inquina
Inocuo
Leguminosa
Libidinoso
Masonería
Mancebo
Jirones
Lucrativo
Libación
Ninfomanía
Onza
Óvulo
Oblea
Oxoniano
Oblonga
Mojama
milla
Malvasía
Miología
Paranoia
Poluto
Prófugo
Plagio
Pederastia
Políglota
Queratina
Raciocinio
Refrendar
Repelús
Rala
Saña
Senilidad
Supresión
Sima
Timorata
Sucedáneo
Somnolencia
Trocado
Testaferro
Toxina
Ungir
Vestiglo
Varadeo
Veleidoso
Verborrea.
Neurálgico
Pócima
Bagatela
Funesto
Preservar
Sazón
Ratio
Onza
Bardo
Homicidio
Ensueño
Inefable
Indolente
Prepucio
Azimo
Dintel
Holocausto
Escribano
Regaliz
Leguminosa
Vesícula
Efod
Adulador
Obelisco
Lisonjeo
Sardónico
Soliloquio
Trocado
Seudónimo
Hiperbólico
Edipo
Vestal
Coetáneo
Antiácido
Genealogista
Tropo
Veleidoso
Ceballos
Dogal
Aura
Consciencia
Apnea
Queratina
Diáfano
Alféizar
Adefesio
Cactácea
Alud
Linóleo
Oclusión
Comezón
Rebullo
Quimera
Fálico
Ocluir
Varado
Savia
Definir
Axón
Filiforme
Estadística
Utopista
Liberal
Disidente
Hirsuto
Genoma
Inmunidad
Fluctuar
Repelús
Falible
Catarsis
Senilidad
Arbotante
Iris
Descripción
Ebúrnea
Lúdico
Proletariado
Azuela
Laico
Bonete
Promiscuo
Agnóstico
Albedrío
Albino
Azocar
Adefesio
Amnesia
Antílope
Aborto
Ajada
Azogado
Ambrosía
Ameno
Agio
Autóctono
Bramante
Candor
Citoplasma
Contemporáneo
Crepitar Ángulo
Comezón
Circuncisión
Decibelios
Dislexia
Discernir
Diagrama
Endogamia
Dogal
Ensueño
Edulcorante
Ecología
Eufemismo
Epigastrio
Emperifollar
Etimología
Eyaculación
Equidad
Etílico
Escrachar
Ebúrnea
Famélico
Flebotomía
Falible
Faltuza
Ficus
Funesto
Genoma
Grima
Galdosiano
Inmunidad
Incesto
Imputado
Insolvente
Levadura
Linóleo
Lóbrego
Libra
Ijada
Ictericia
Irisar
Inquina
Inocuo
Leguminosa
Libidinoso
Masonería
Mancebo
Jirones
Lucrativo
Libación
Ninfomanía
Onza
Óvulo
Oblea
Oxoniano
Oblonga
Mojama
milla
Malvasía
Miología
Paranoia
Poluto
Prófugo
Plagio
Pederastia
Políglota
Queratina
Raciocinio
Refrendar
Repelús
Rala
Saña
Senilidad
Supresión
Sima
Timorata
Sucedáneo
Somnolencia
Trocado
Testaferro
Toxina
Ungir
Vestiglo
Varadeo
Veleidoso
Verborrea.
Mingtian
Jintian, xiaban wo mai yi hei se de maozi yinwei wo leng. Wo zoulu jie he wo chi chaomian he chaofen. Daxue you hen duo xuesheng xianzai.Wo xihuan xuexi keshi wo yao hui lai he shuijiao. Wanshang wo yao gen tamen de nan de pengyou keshi wo xiang he lu se de cha gen wo de jiejie. Ta luyou hen duo he ta shuo putaoya he fayu hen hao. Wo ai ta duoshao. Mingtian wo hui kai Baceluona. Wo qu le Baceluona san ci. Wo you yi nan de pengyou nali. Wo hui dai duoshao yifu he yi qiao keli dangao. Wo fangjia. Shi yue qian wo bu fanjia. Yi yue shi hen chang he wo yao du, xie he xuexi danshi wo hui dai wo de diannao.
Peluquería III.
Desperté de un sueño en el que estaba charlando en la cama con Benjamin Biolay.
- ¿Está bien la temperatura del agua?
- Eh--eh…sí, gracias.
- Pasa por aquí.
Me sentó en una silla que podría girar sobre sí misma. El peluquero no me preguntó que quería, se dispuso a cortar directamente la melena. Las tijeras como prolongación de su pene. No miré en toda la sesión al espejo.
- Eres muy guapo – me dijo-.
- Gracias.
Pensé que en un mundo ideal eso supondría un plus y que el corte de pelo me saldría gratis. Apareció en escena Perdita (supe su nombre porque lo tenía bordado en la solapa) y me vi sorprendido en medio de una una máster-class sobre mi cabeza.
- Éste es el undercut.
- ¡Qué guay! – gritó Perdita.
Yo sentía que no estaba ahí del todo, que todavía estaba en la cama con Benjamin Biolay. Más que nunca como un maniquí.
- Es el corte de la nueva temporada.
- (¿Cuál será el de ésta?) -me pregunté.
Casi tocando mi barbilla con el pecho, el peluquero comenzó un interrogatorio sobre mi vida personal. Y para reducir ese interés y en un acto de abulia, arranqué a hablar y a hablar mientras de mi cabeza saltaban mechones despedidos y borboteaban mis palabras entre las cuales se encontraban: Benjamin Biolay, Antonioni, café y Fin de Año.
(Suenan “The Drums” a todo volumen)
- Es la primera que vienes ¿no?
- Sí.
Mantuve los ojos cerrados el resto de tiempo. Olía muy bien: lavanda o flor de la pasión.
Entró en el cuadro una señora pelirroja con el pelo muy rizado y en ese momento sentí que dejaba de ser el protagonista. Perdita la atendió en recepción pero el peluquero no paró de cortar y contar, no se da prisa por acabar y pidió a Perdita que le lavase la melena. Me imagino qué le dirá a la señora mientras masajea sus sienes. Quizá estuvieran hablando de mí.
No me había mirado todavía al espejo, puede que estuviese muy guapo o fuese un desastre.
Pienso: podría decirle al peluquero que si me deja bien, cada vez que vaya a cortarme el pelo a su peluquería escribiré un microrrelato, y si ese microrrelato es gracioso, volveré para cortar, teñir y escribir.
Por fin la prueba, erguí el cuello y al enfrentarme a mis propios ojos, dije: me gusta mucho, gracias.
Leche
Mantén el vaso de
leche a juego con tus
calzoncillos,
agárralo antorcha y
camina hacia mi
ardiendo.
Cuidado no tropieces
con los cables,
existe ya una Vía Láctea en el cielo.
Thor
Lo conocí a la salida de una discoteca. No recuerdo su nombre. Me llevó
a casa en brazos demostrado tener una fuerza sobrehumana. Ese verano había
decidido no hacer dieta. Le di mis llaves y consiguió abrir las puertas con una sola mano
mientras sostenía mi cuerpo con el otro brazo. Su pelo engominado despedía un
olor a plástico y dulces. Me sorprendió que su barba fuera débil en comparación
con el matojo rizado que cubría su cabeza. Parecíamos unos recién casados
cuando entramos por el umbral de mi dormitorio. Le dije que me
disculpase un momento para ir al baño. Aproveché para retocar mi maquillaje, cardarme el
pelo hacia un lado tapando uno de mis ojos a lo Verónica Lake, y embutirme en un picardías de seda violeta. Para hacerme de rogar, me pinté las uñas de los pies y tardé veinte minutos soplando sobre ellas
y sólo paré cuando me di cuenta de que estaba hiperventilando. Una gota de
perfume. A lo lejos él me comentaba que le gustaba mucho el papel de pared que
había elegido. Antes de que comenzara a hablar sobre él, salí del baño lentamente haciéndome la vamp y me acerqué a la
silla de mimbre de orejas donde reposaba. Sus besos
desconocidos eran tan apasionados como
el de cualquier exnovio conocido. Sin desvestirse, me quitó el camisón y arrancó mi ropa
interior. Mi vanidad por un momento me hizo pensar “quién rompe paga”
pero me dejé llevar pensando en las próximas Rebajas. El logotipo de su camiseta en forma de puño comunista
parecía que me estaba penetrando con sólo mirarlo. Le bajé los pantalones de
cuero y descubrí un clítoris. No me molestó, porque sentía que su lengua estaba erecta, sus pies estaban erectos, su cabeza estaba
erecta.
Diván
Lánguidos huesos mullidos a los perdedores los hace musos
Tantas manchas de maquillaje tantos pelos rizados tantos cojines de borlas
Estandarte decadente al que se agarra el silencio.
Las axilas succionan humo de cigarrillos blancos la escultura de carne en su tumbas barnizada suspira.
Llevas la corona de laurel (desparramada) y el cetro sexual pero no te confundas:
Sigues siendo el bufón.
Tantas manchas de maquillaje tantos pelos rizados tantos cojines de borlas
Estandarte decadente al que se agarra el silencio.
Las axilas succionan humo de cigarrillos blancos la escultura de carne en su tumbas barnizada suspira.
Llevas la corona de laurel (desparramada) y el cetro sexual pero no te confundas:
Sigues siendo el bufón.
Axilas
Olor descriptivo de qué – axilas
dulce alarma de melocotón
Primer día de putrefacción
…
Mi cuerpo me está violando
…
El marco de mis brazos delgados,
unidas las manos apuntando al techo
No hay mejor perfume - he fabricado
excedente de ingrediente secreto
…
Orgasmos desprendidos – axilas
Me reconozco
estoy vivo
demasiado verano
Órganos planos – axilas
…
No me escondo
es un abrazo
fuerza quieta del soy contenido
Alucinación hormonal o
irreconocible valor del esfuerzo aburrido
…
Nostálgicos puentes – axilas
…
Abiertas como bocas de pez
Como plantas carnívoras.
…
Máscara (Los diamantes también son el mejor amigo de los hombres)
Joserra y Marc acordaron en reunirse en casa del primero para concretar el Plan. Se habían conocido hace unos días cuando se sacaron las navajas mientras deambulaban por el polígono industrial. Ya habían decidido qué hora sería la H, qué coche C utilizarían para el alunizaje y qué joyería J robarían. Sólo les quedaba por acordar algunos pormenores p. Después de varios güisquis solos, Joserra le abrió su corazón a Marc tanto como se le puede abrir a alguien con quién decides cometer un robo (completamente y asumiendo todas las consecuencias). Marc asumió de forma natural que Joserra quisiera utilizar una careta de Greta Garbo para el robo, y estuvo de acuerdo, y él utilizaría la de Marlene Dietrich.
Esa noche todo salió a la perfección: Greta y Marlene estaban estupendas vestidas de negro de pies a cabeza. Dentro del coche robado se miraron lánguida y misteriosamente y realizaron un alunizaje perfecto y elegante. Se apresuraron a robar las mejores piezas y volvieron a casa derrapando, abandonando el Ford F en el descampado D y cargando con los sacos llenos hasta casa.
Pero esa madrugada, rodeado de gargantillas de rubíes y cafés solos, Joserra asumió sin sorpresa que Marc quisiera probarse una de los collares de diamantes frente al espejo.
Joserra se acercó sigilosamente a él con una corona de amatistas estilo Luis XIV y le entregó unas pulseras de zafiros y oro blanco para que se las pusiera.
Se desnudaron completamente, dejando las alhajas sobre sus cuerpos llenos de marcas, heridos por arma blanca desde la infancia. Se hicieron fotos que quedaron cegadas por la combinación del flash sobre las piedras preciosas. Apagaron las luces y se dijeron tres veces Elisabeth Taylor. Rieron.
Nadie los vio, pero el choque de las joyas produjo un tintineo que delataba que se besaban en la oscuridad.
****
Ella
Tu cigarro no se consume nunca.
Eres una estrella a punto de explotar.
No duermes.
Tú teléfono siempre está apagado.
Te quiero.
No te creo.
Pero me haces sentir especial.
Me vale.
Me humillas con tus desprecios.
Pero al menos van dirigidos a mí.
Es sólo mío este dolor.
Tu sonrisa siempre es sarcástica.
Mitómana.
Tienes pósteres de ti misma.
No sueñas.
Te vengas de mí con tu belleza.
Me retas desnuda frente a mí.
Me has robado a mis amigos.
Les caes mejor a mis padres que yo.
Siempre serán míos.
No comes.
Tu personalidad caleidoscópica.
Te ríes de mí.
Mi forma de vestir es la adecuada.
Me dices que soy un chico fácil.
Sabes que nunca llego al final.
Será que soy difícil.
Me escupiste.
No te soy indiferente.
Mis silencios son más fuertes que tú.
No sé de quién me hablas.
Pero me hablas a mí.
Eres un favor para mí.
Estoy conectado.
Te soporto soportándome.
Me obligaste a mirarme al espejo.
Me insultaste.
Tu copa de vino siempre está llena.
Me robaste mi mejor camiseta.
Dices que te queda mejor a ti.
Invadiste mi casa, mi cama.
Me obligaste a escuchar tus discos.
A leerte el horóscopo.
No me diriges la palabra.
Tus amigos que antes eran los míos.
Ni siquiera saben que existo.
Te necesito.
Querría ser como tú.
Tener a alguien que me adore.
Durante la noche agradezco.
Fui un esclavo.
Pero apareció ella.
"El aprendiz de ayunador" por Juan Carlos Ceballos Cristiano
Por motivo de unas jornadas de trabajo
intensas en la oficina, llevaba tres días sin comer. Sin llevarse
nada a la boca. Sin probar bocado. Y ni siquiera se había dado
cuenta. Por lo que aprovechando la ocasión decidió hacer ayuno. En
las últimas décadas muchos presos políticos o políticos en
libertad hacían huelgas de hambre para reivindicar una causa. Este
aprendiz de ayunador no sabía que excusa poner como lucha para su
falta de hambre forzada. Tendría que pensar en ello. Hacer una tabla
en Excel con las más llamativas o mandar un correo masivo para que
la gente opinara. Él simplemente se dejaba llevar por el ayuno, pero
tenía que fingir que lo hacía por una razón “seria” o
altruista. Ya sabéis, una razón por la que merezca la pena morir de
inanición. También había escuchado que algunas superestrellas
religiosas la practicaban para estar más cerca de Dios. Tendría que
pensar en eso también. Tendría que decidir a quién quería
acercarse con aquello, aunque no le importase en absoluto. Lo apuntó
en un post-it. Puso la foto de Gandhi en el salvapantallas del
ordenador. No tendría que moverse de la silla del despacho, se
alimentaría de números a partir de ahora. Pensó que nadie había
propuesto una dieta basada en números. Ya sabéis, en integrales,
por ejemplo. Por no hablar del dinero que se ahorraría en trajes. El
cinturón y la corbata podrían ajustarse cada vez más a su cintura
y cuello en cuanto fuera adelgazando. Sus compañeros de trabajo no
notaron su bajada de peso. Estaban demasiado ocupados en aprender a
utilizar los palillos para comer la comida china para llevar que cada
noche compraban en el restaurante de la calle donde se encontraba el
rascacielos. Subir los ochenta pisos en ascensor era el mejor deporte
para el ayuno. Y hacía este trayecto varias veces durante el día,
en los descansos. La gente admiraba a este aprendiz de ayunador por
el simple hecho de que no llamaba la atención. Sabían que estaba
allí, encerrado en uno de los despachos de la planta cincuenta y
siete. Y no daba problemas. La taza que solía utilizar para el café
ya pesaba demasiado, entonces ¿por qué hacerla más pesada
llenándola de agua? Sí había oído que algunos de los mejores
ayunadores se permitían el lujo de beber un poco de agua de vez en
cuando o mojarse los labios, pero para él eso era hacer trampa.
Pasaban las semanas y nadie reparaba en el aprendiz de ayunador. En
las reuniones creían que no estaba allí o que estaba de perfil
mirando a la puerta, inquieto por salir de la sala debido a algunos
asuntos urgentes que debía resolver fuera. La silla de cuero cada
vez se le hacía más grande. Se resbalaba y caía debajo de la mesa.
Tres veces al día el aprendiz de ayunador se agarraba fuertemente a
ella y daba vueltas sobre sí mismo durante algunos minutos. Era otra
de las disciplinas deportivas que se imponía como ayunador. Si el
resto de sus compañeros normalmente no solían hacer nada en el
trabajo, escaqueándose constantemente, perdiendo el tiempo en la
máquina de café o yéndose de compras, él les ganaba porque no
sólo no hacía nada sino que llegó un momento en que no podía
hacer nada más que ayunar. Era su propio jefe en aquella empresa.
Tomaba sus propias decisiones con respecto a como conseguir los
objetivos y con qué estrategia. ¡Y con el mínimo gasto! Fue un
problema cuando llegaron las vacaciones de Navidad. Ya habían pasado
cuarenta días desde que decidió aprovechar el tren del no-hambre
que paró en aquellos primeros tres días de jornadas intensivas.
Hasta su propia secretaria dejó de verle. Ella pensó que estaría
en las Bahamas. Con el esfuerzo que suponía asistir a las últimas
reuniones antes de acabar el año, lo confundían con un paragüero,
intentaban colgarle en las orejas gabardinas y bufandas. La señora
que se dedicaba a limpiar la oficina pensó que era un ficus en mal
estado y lo regaba. Esto era un sufrimiento para él porque no quería
tomar agua y tirar por la borda tantos días de disciplina. Cuando
habían pasado noventa días le invadió un ataque de ego pensando en
que normalmente los grandes ayunadores de la historia necesitaron de
los medios de comunicación para dar cuenta de su proeza. No pensaba
así antes, pero había llegado un punto en que sentía que estaba
haciendo algo grande mientras el se empequeñecía, sobre todo porque
no se apoyaba en ninguna razón que supuestamente le diera fuerzas
para mantenerse en ese estado. La nada para llegar a la nada. Quería
compartir esa felicidad con el resto. Como dijimos antes, su sigilosa
estrategia empresarial-corporal con el mínimo presupuesto. Pero
antes de intentar apretar cualquier botón, lo acabaron intuyendo
sobre la alfombra de su despacho cuando se desmanteló la oficina
para traspasarla a la planta setenta y tres. Pillaron in fraganti
a uno de los mozos de carga llevando unos gemelos de oro blanco que
adornaban las mangas de su uniforme sucio. Su familia no tuvo que
gastar ni un solo billete en la incineración. Se había
volatilizado. Había cerrado un perfecto trato consigo mismo. Un
ayuno con un cero absoluto en la columna del pasivo del balance de su
cuerpo.
NO-MICRORRELATO
Este texto no es nada interesante. De hecho, es lo más aburrido que has leído en mucho tiempo. No tiene principio, nudo o desenlace. Los crearás tú decidiendo leerlo, aguantando hasta el final y extrayendo tus propias conclusiones. Tú eres el personaje principal y el secundario. Se podría decir que es un contador de palabras. Una suma de caracteres. Una cuenta matemática. Un timo. Su género sería “cara dura”. Las “musas están de vacaciones” podría ser su título o quizás “pérdida de tiempo”. Ni siquiera servirá para comértelo como una sopa de letras. Este texto está crudo, apuntaría que está incluso vivo. Te convertirás en un caníbal de la literatura si lo lees y tendrás una digestión pesada. Es un antídoto para que el resto de cosas que leas te parezcan buenas. Es un medicamento. Recomiendo que repases este texto dos veces antes de comenzar “El hacedor (de Borges) Remake", de Agustín Fernández Mallo. Lo peor es que ni siquiera se ha escrito bajo los efectos de ninguna droga ni por enajenación mental. No tendrá un final abierto. Aviso por adelantado que el peso del texto no recaerá en la última frase.
Las señoras que se cuelan en los supermercados son La Muerte.
Esa señora que parece indefensa es La Muerte. Carga en sus bolsas de plástico huesos y huesos de gente. Por eso se desespera cansada en cada esquina y tiene que caminar lenta, respirando tres veces seis por cada compra de carne humana que pesa. Luego en casa los maquilla para el viaje definitivo. Sólo los ricos viajan en carro de la compra. Hay varias señoras que hacen ésto. Que son La Muerte. Mediadoras de Lo Oscuro. No les pagan muy bien pero es lo que tiene haber firmado un contrato con sangre. Estas señoras no envejecerán más. Pero cambian de cuerpo varias veces. Es una de las razones por la que la población en el mundo está envejecida. La Muerte se mantiene viva.
Rayuela (Consejos de juego para hombres heterosexuales)
Muchos hombres heterosexuales juegan a la Rayuela sobre el cuerpo de las mujeres y pierden: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.
Quizás ellas prefieran el 4, 6, 8, 9, 10, 1, 3, 4, 2, 5.
Quizás a veces sólo les apetezca el 5, 5, 5, 5, 2, 3, 5, 5, 5.
Las tetas en Nicaragua, Japón o Sudáfrica son iguales.
No pienses que todas las tetas esperan dólares.
No pienses que las tetas esperan.
No pienses.
No pienses mientras chupas sus ojos de leche mientras el Gran Ojo te observa.
Intenta conocerla mejor haciéndole una radiografía en horizontal.
Hazlo tan bien que su cuerpo retenga en su memoria de carne lo que le hiciste.
Escribe en su espalda con el dedo “aliento” y en su vientre todavía no embarazado “siempre”.
Intenta que sus orgasmos cuenten más de 10.
Que la Rayuela dure lo máximo: una calle entera, un malecón. Hasta el mar.
Leed algo después.
Tacha en tu agenda su nombre si quieres. No es un contrato.
Apunta su talla de sujetador, si quieres, pero sólo para regalarle uno al día siguiente y coser tus iniciales en él.
Y háblale de la “futilidad de la memoria” para justificar que mañana
no será sólo una cruz en la lista.
Que será algo más que Emma, Sofía o Giovanna.
Que será.
Que serás.
Que.
Que tú para ella no serás un dildo más.
Qué tú para ella serás algo más que Claudio, Tizziano o Giulio.
Que tú para ella eres también una Rayuela.
Parto (A Genoveva)
En la piscina un verso escrito por cada largo nadado.
Burbujean las ideas.
Sumergido como en el útero de mi madre me observa
como si se viese desde fuera.
como si se viese desde fuera.
Parece decirme: no vayas tan lejos a encontrar la respuesta porque es de mí de donde te llamaron.
Corto el cordón con este verso,
el ombligo es de papel rayado.
Dos hostias en los dedos de tinta
me obligan a firmar en el Libro
de familia
sin seudónimo.
Todos los poetas son primos.
Todas las madres son actrices.
Charca
Es la hora de la comida.
Un mazo sobre la mesa.
Me estoy volviendo loco o aburrido.
Me daré un baño en la charca llena de libélulas.
terráquea del mundo.
Un mazo sobre la mesa.
Me estoy volviendo loco o aburrido.
Me daré un baño en la charca llena de libélulas.
Paro seco. Un pie sumergido.
Hormigas de buda sobre mi palma de la manoterráquea del mundo.
El agua forma un monasterio de almas rasgadas.
Reflejaré mis dudas de plata en las escamas
tornasoladas de los peces.
Mi esperanza sobre los renacuajos.
tornasoladas de los peces.
Mi esperanza sobre los renacuajos.
Calzoncillos blancos
Tus calzoncillos blancos te delatan
en la oscuridad que vienes hacia mí
Tus testículos tienen andar de pato
Y el roce del algodón con los huesos
preludio del sexo emparedado
Futuro abrazo bípedo,
resbalas levitando por el pasillo
como en el túnel yendo hacia la luz
de mi cama.
Tus calzoncillos blancos te delatan,
luciérnaga que circula tonta
en el túnel yendo hacia la negritud
de mi cama.
Sin sorpresa. Sin Susto
Tus calzoncillos blancos se camuflan
en mis sábanas.
en la oscuridad que vienes hacia mí
Tus testículos tienen andar de pato
Y el roce del algodón con los huesos
preludio del sexo emparedado
Futuro abrazo bípedo,
resbalas levitando por el pasillo
como en el túnel yendo hacia la luz
de mi cama.
Tus calzoncillos blancos te delatan,
luciérnaga que circula tonta
en el túnel yendo hacia la negritud
de mi cama.
Sin sorpresa. Sin Susto
Tus calzoncillos blancos se camuflan
en mis sábanas.
Carretilla de obra
Máquina discapacitada
Es un perro más de metal
Vigila la tierra y la carga
Reposa vacía sobre sus muletas y su ojo rodante
(Cíclope
Dos astas
Volante)
Sufriendo la gravedad de las sales minerales
Compone la música turbulenta del camino
(Arde a la sombra)
Cruz marxista al ras
Hierro que carga amasijos de hierro
Podría construir palacios
(Es sólo una cuestión de Tiempo)
Siglos de suelo.
Siglos de suelo.
Columpio en el árbol
péndulo de hipnosis infantil
espejo de risas jocosas
catapulta risueña
divertida rosa borrosa
pájaro de cuerda y madera
atracción verde de feria sumisa
pájaro de cuerda y madera
atracción verde de feria sumisa
esta higuera soporta tus nervios
anexo de venas de fibra
anexo de venas de fibra
/silla de angelitos/
velas de sol en la sala de espera
es el misterio entre quién empuja
y vuela
velas de sol en la sala de espera
es el misterio entre quién empuja
y vuela
(newton come brevas,
nada grave).
nada grave).
La bala en el agua.
No hay que ser un cowboy para darse cuenta de que esta piscina tiene forma de pistola.
Después de quince largos de ruleta rusa me he sentado a tomar el sol en el gatillo desnudo.
Después de quince largos de ruleta rusa me he sentado a tomar el sol en el gatillo desnudo.
La pistola de cloro está rodeada de margaritas y apunta directa al potro que huye asustado por la violenta forma de los azulejos azules. En el silencio
Mi metro setenta y dos se tensa esperando el próximo disparo:
Esta vez la bala volará al estilo mariposa.
2 kilómetros de puente (A Adelien)
observar el atardecer desde la entrada del Puente 25 de Abril es como poner la guinda a un pastel de nata hecho por las manos delicadas de una monja que jamás tocó sus pechos
(Camino rápido como un rayo matando ovejas)
Soy un guiño en un vagón de metro atestado de gente.
Mis pensamientos corren breves como las bolas en la jaula del bingo.
No volveré a querer a nadie. Tú serás la última.
El que de pie, siente que la cabeza está enterrada en la tierra.
Los pies pesados levitan, el agua y el aceite se mezclan.
El que templado, en su punto de combustión espontánea
sin querer hablar, haciendo de la cocina Tierra Santa y del baño celda.
Mis pupilas dilatadísimas por la excitación de vivir vendados
por un jirón de camiseta de flores gastadas.
Las veinticuatro horas con la manzana sobre la cabeza.
Afeando mi cara, dejando crecer el vello hasta que caiga al suelo.
Los pasos de pato perseguido por el zorro al que persigue el cazador gordo.
La manta del imán a 40 grados. La balanza con hierro y paja.
La alhaja bien diseñada pero falsa. La sonrisa postiza bien fijada.
La rima en a asonante cabalga sin estribos ni silla embarazada
arriesga a chocarse.
La tinta china y la pluma a desparramarse
sobre la mesa de mármol fría y expectante.
Vomito a mitad de garganta, limbo eterno y delirante.
Paz finalmente en silla de ruedas o guerra con fuegos altos, lindos y destelleantes.
(Risa entrecortada
respiración asistida
cuerpo tambaleante)
Ducha fría en verano, siesta transtornante.
Labios rojos de hedor repugnante.
Postales de la ciudad de Gante. Adelien, estás ausente en esta red social astral vibrante.
¿Puedes oírme?
Gelatina
Chupo, lamo y engullo. ¡Se mueve tanto! Está nerviosa. Hecha un flan.
Es agua travestida. Sorbo, muerdo y trago. Ligera. Insípida. Vulgar.
¡Desaparece tan rápido! Su vida ha sido corta y superficial. Normal.
Golosina que pretende ser montaña. Rebaño. Fue vacía y brillante.
Un molde sin personalidad, ridícula y desparramada en mi estómago.
¡La cuchara hizo tan poco esfuerzo! Una ducha, una fiesta de pijamas.
Efímera fresa polvorienta, tan de plástico como su envoltorio. Tonta.
Luchó por ser vertical pero no murió de rodillas. No pesa, se mezcló.
Mi porciento de H2O rosa. La fiesta empieza ¡qué divertido interior!
Hasta el amanecer de mis heces. Volará hasta el mar rápida. Marrón.
¿Alguien ha visto mis gafas?
Juraría que las había dejado encima de la mesa donde tengo el teléfono. Creo habérmelas quitado cuando me llamaste. No forzar la vista mientras hablo por teléfono agudiza mi sentido del oído. Pero ahora no encuentro mis gafas y he quedado para ir al cine. Pensarás que ir al cine o tener una mesa para el teléfono es algo anticuado. He buscado en el baño. A veces me doy baños con las gafas puestas para leer con mejor detenimiento la composición del gel. Hago muchas cosas desnudo y con las gafas puestas. No puedo evitarlo porque ya forman parte de mi cuerpo. Son una extensión de carey. Pero ahora las necesito y parece que la tortuga se ha metido debajo de la cama, el sofá o el armario. Mientras ato un nudo en un pañuelo blanco y rezo a San Antonio, reproduzco el camino hacia atrás de mis últimos movimientos. Vuelvo a sentarme al lado de la mesa del teléfono. Me levanto y voy a la cocina. Estaba preparando un café cuando llamaste. Busco dentro del frigorífico porque mi imaginación vuela tan alto a veces que las conexiones de mi cerebro mandan mensajes erróneos a mis extremidades. Vuelven a llamar por teléfono. Vuelves a ser tú. Me pides disculpas por lo de antes. Ahora recuerdo que tu comentario sobre los publicistas no me hizo mucha gracia. Me dices que estás muy perdida y que no sabes quién eres. Cuando descuelgo tengo una fuerte crisis existencial y yo tampoco sé quién soy. Voy al espejo para intentar reconocerme y tengo las gafas encima de la cabeza.
Humo y ambrosía
Flaubert decía que no era interesante para el lector leer sobre la madre, el novio, el abuelo o cualquier otro familiar del escritor. Y si éste último escribía sobre ellos, demostraba mal gusto y ganas de aburrir. Yo estoy de acuerdo hasta estas próximas trece líneas. Recuerdo que la polaroid que le hice a mi abuelo Félix cuando tenía doce años fue utilizada por mi tía para pintar un retrato al óleo. Luego con veintiséis, le hice una foto con mi cámara digital al cuadro. Confieso sin temor a ser tachado de loco que a veces mi abuelo se me aparece en forma de humo blanco de cigarrillo negro. Esté en cualquier habitación de hotel de cualquier ciudad o pueblo, mi pituitaria lo reconoce inmediatamente cuando me visita. Por ejemplo, el otro día mi hermana mayor Rosaura, con la que paso mucho tiempo y que me aloja en su casa en días en los que sufro de melancolía, me preguntó si había fumado en su habitación de invitados, porque según ella le había llegado hasta la cocina donde preparaba ensalada de ambrosía, un olor parecido a como olía la habitación de nuestro abuelo. Sonreí para mis adentros y sin miedo de ser tildado de fantasioso, le expliqué que no había fumado, que estaba dejándolo y que no iba a tener la desfachatez de fumar sabiendo cómo ella lo detestaba. Me atreví, por tanto, a relatarle las experiencias que había tenido en otras ocasiones. Ante mi sorpresa, no pareció darle importancia y continuó en silencio descascarillando una piña como si nada hubiese sido narrado.
Dinero (Veo tu cara en todos los billetes).
Hay una moneda dorada abandonada en medio del campo.
Nadie la ve porque está debajo del arbusto.
En su día fue una rana en el charco.
De camino, lío un billete como cigarrillo negro.
Pagaré en puros cubanos.
De paso, chupo sellos azules.
Estampo caras.
De nuevo, busco en las esquinas de los bolsillos.
Encuentro cinco milímetros de cobre que reactivan
mi máquina.
Fundo en oro el anillo.
Descambio los lazos rojos y los envoltorios pomposos y brillantes.
Hay un fajo debajo de la cama.
Nadie lo ve porque mi cabeza está sobre la almohada.
(Veo tu cara en todas las fichas de póquer).
Algas
Han cortado el pelo a Medusa
Se enredan a mis pies como sandalias
Pegajosas cadenas de fantasma
Me atan al Origen.
Me pesan
Subido a la báscula achatada
Gusanos vegetales momifican mi planta
Cosen mis rotos, cicatrizan las huidas,
Embellecen el llanto, parchean.
#TrincheraEnLaPlaya
Trinchera en la que yo soy mi enemigo mareado por el cloroformo que me aplico
espero la caída de la noche para emboscarme.
Bebo güisqui y bailo agarrado a mi pecho hueso cicatrizado.
¿Qué hay detrás?
Mi sangre dentro de una bala, saltar cinco centímetros del suelo, vahído no fingido y calma negra al aire.
La curiosidad está en la cima enrollada de los matojos que picotean los buitres.
(Mi carne plástico dentro de una hora).
Contra mi espalda me tiendo la mano y apoyo la cabeza en mi hombro. Me fundo y exploto.
(Oler a pólvora y algas) (Faquir de casquillos y conchas)
El Hoyo espera que se le devuelva su vestimenta. (Mi abono)
Huyo quieto silbándome al oído. confesando que maté a varios hombres con la frialdad con la que pongo una hebra en mi boca.
(El cigarro humea al otro lado)
Qué contestar si debo no estar camuflado y coronado por las espinas del tiempo.
(Madera desintegrada)
Cerca el caballo desbocado de dolor por herraduras clavadas en mis pies agujereados (mohosos por la humedad) y vueltos a secar por la sal del mar.
espero la caída de la noche para emboscarme.
Bebo güisqui y bailo agarrado a mi pecho hueso cicatrizado.
¿Qué hay detrás?
Mi sangre dentro de una bala, saltar cinco centímetros del suelo, vahído no fingido y calma negra al aire.
La curiosidad está en la cima enrollada de los matojos que picotean los buitres.
(Mi carne plástico dentro de una hora).
Contra mi espalda me tiendo la mano y apoyo la cabeza en mi hombro. Me fundo y exploto.
(Oler a pólvora y algas) (Faquir de casquillos y conchas)
El Hoyo espera que se le devuelva su vestimenta. (Mi abono)
Huyo quieto silbándome al oído. confesando que maté a varios hombres con la frialdad con la que pongo una hebra en mi boca.
(El cigarro humea al otro lado)
Qué contestar si debo no estar camuflado y coronado por las espinas del tiempo.
(Madera desintegrada)
Cerca el caballo desbocado de dolor por herraduras clavadas en mis pies agujereados (mohosos por la humedad) y vueltos a secar por la sal del mar.
Negligé
Negligé en la playa.
El viento te peina.
Te enjoyan los rayos.
Te viste la arena.
Te calzan las algas.
Negligé en la playa.
Escarabajo
Vienes haces eses hacia mí,
negra bola tornasolada crujiente de sal.
Yo no abriría la boca si fuese una escultura,
porque quieto me río de tus torpes movimientos
de dirección dudosa.
Quizás huela mal.
Pero,
de dirección dudosa.
Quizás huela mal.
Pero,
estamos en la misma barca de vela sombrilla,
rayada sobre arena microcosmos en la playa,
avanzando con remos hecho de extremidades.
E inevitablemente,
E inevitablemente,
vuelas bajo haces eses hacia mí,
cosquilleas mi dedo gordo, te dejo ir
cosquilleas mi dedo gordo, te dejo ir
dibujo egipcio, súbdita pisada,
por los caminos de mi piel caliente
de venas y guaridas.
por los caminos de mi piel caliente
de venas y guaridas.
⚫️YVES SAINT LAURENT⚫️
- Hola. Buenos días.
- Hola. Buenos días. ¿Le puedo ayudar en algo?
- Oh, hum. Me gustaría comprar un antiojeras. El más potente que tenga.
- ¿Es para su novia, quizá para su madre?
- Bueno. En realidad es para un amigo.
- Ya veo. Tenemos la línea masculina de maquillaje de Yves Saint Laurent en aquella estantería. Acompáñeme.
- De acuerdo.
- (...)
- (...)
- Ya lo creo. El modo de vida contemporáneo es muy estresante ¿Por qué no aprovechar el poder de la cosmética?
- Bueno. En realidad a mi amigo le han pegado un puñetazo.
- Ah. Hum. ¿Se encuentra bien?
- Bueno. Digamos que necesita un antiojeras. El más potente que tenga.
- Hola. Buenos días. ¿Le puedo ayudar en algo?
- Oh, hum. Me gustaría comprar un antiojeras. El más potente que tenga.
- ¿Es para su novia, quizá para su madre?
- Bueno. En realidad es para un amigo.
- Ya veo. Tenemos la línea masculina de maquillaje de Yves Saint Laurent en aquella estantería. Acompáñeme.
- De acuerdo.
- (...)
- (...)
- Ya lo creo. El modo de vida contemporáneo es muy estresante ¿Por qué no aprovechar el poder de la cosmética?
- Bueno. En realidad a mi amigo le han pegado un puñetazo.
- Ah. Hum. ¿Se encuentra bien?
- Bueno. Digamos que necesita un antiojeras. El más potente que tenga.
Patatas fritas.
Salí del restaurante con un fuerte olor a patatas fritas en la ropa. Ni siquiera me quité los pantalones negros y llevaba la pajarita en uno de los bolsillos junto a las propinas que conseguí durante la noche. Los comensales japoneses habían valorado lo suficiente mi sumisión. Una mesa de 15 japoneses hablando bajo, como si estuvieran conspirando mientras comían croquetas. Cuando salí del restaurante uno de mis compañeros gritó a los lejos mi nombre. Quería que fuese con él, con ellos, a la discoteca en la zona alta de la ciudad: “para tomar unas copas y bailar, jugar a los dardos y poner a parir al jefe”. Me sentía tan solo que accedí. No había mucha diferencia entre coger el autobús a las 2:00 que a las 7:00. Sabía que salir con ellos supondría llegar al amanecer.
Montamos 6 en un coche amarillo. Yo iba en el medio de la parte trasera. Las propinas de aquella noche tintineaban en nuestros bolsillos a cada bache de la carretera de Madrid que nos llevaría a la calle Orense. – Mañana tengo un examen – dijo una - estudiaré por la mañana en el metro camino a la facultad -. La noche era tan oscura y el cartel de la discoteca tan flúor que al mirarlo me invadió una desagradable sensación que me revolvió el estómago e hizo que se me cayera todo el cansancio encima. Otro me dió un golpe en la espalda animándome (a morir) y entramos por el pasillo largo y enmoquetado que nos llevaría a una sala amplía con una bola de discoteca a la que le faltaban algunas piezas y que daba vueltas tontas.
Los grupos de personas se repartían por la sala cubriendo las esquinas. El camarero iba vestido como yo hace unas horas. No me moví de donde aterricé al llegar a la sala, de pie, como una escultura, temiendo que si me sentaba en alguno de los mullidos sillones me quedaría dormido. De repente, llovió confetti. Mi ropa despedía tanta grasa que se quedaron pegados como si fuera un payaso. Un payaso-escultura. Mis compañeros simulaban que estaban pasando un buen rato. Bailaban mecánicamente repartidos por cada una de las esquinas de la sala.
Mula
Otras manchas de luna
falsa burra moteada de cráteres
Crines la burra y el caballo
Primos monárquicos.
Vuestro hijo subirá al monte cargará el doble de vuestro peso tus nietos
burra y caballo contranatura desafían a la naturaleza condenados.
Vuestras fuerzas superan la raza Juan Ramón Jiménez diría hazlo ecologista.
El trece del zodiaco constelación mula
.
Cargaré sobre ella mi culpa mis uvas pisará mi aguardiente mula esclavo hijo gladiador de padre y madre caballo burra condenados al hijo estéril.
Te haré sacas de pana amarilla
Con las ancianas coseremos adn de oro
Tus ojos se deslizan cazando los bolillos m
Tú, la seca libre sin hijo no aprecia tu instinto
Ese disfrute de crines
Eres tu propio jinete
Hijo de crucigrama sin resolver su carga es su sino
Paras y miras al castillo, piensas que podrías cargarlo la Historia de las guerras salpicadas por el sol por los siglos
Acaricio tu morro de caballo montarte y llevarte lejos lejos.
Sé que Zenobias y yo es demasiado peso para la poesía.a futura pulula entre higueras.
Mula enjaulada en su sobreesfuerzo
Eres rara ligera unas piedras deberían ir decorando tu tumba. Los tres te asedian uno en la cola otro en el pelo otro en el lomo hinchado por tu mula el semen parará después castigado como esquina las enciclopedias sobre ti pesan como insectos.
Juan Ramón se aprovechará de ti musa mula futura futura futura pulula.
¿Por qué no te llevó a Estados Unidos Zenobias y te montó en una barca en Florida? ¿Por qué no te puso flores en las orejas? Divides la tierra en dos tus ojos laterales ¿Qué es lo que te emociona mula? Ojos acuosos reflejados en el charco círculos concéntricos.
Qué aburrimiento mula la piedra duele la pluma ¿Puedo darte un sorbito de coñac? Cola la avispa pica acaricia en tu futura mula pulula.
falsa burra moteada de cráteres
Crines la burra y el caballo
Primos monárquicos.
Vuestro hijo subirá al monte cargará el doble de vuestro peso tus nietos
burra y caballo contranatura desafían a la naturaleza condenados.
Vuestras fuerzas superan la raza Juan Ramón Jiménez diría hazlo ecologista.
El trece del zodiaco constelación mula
.
Cargaré sobre ella mi culpa mis uvas pisará mi aguardiente mula esclavo hijo gladiador de padre y madre caballo burra condenados al hijo estéril.
Te haré sacas de pana amarilla
Con las ancianas coseremos adn de oro
Tus ojos se deslizan cazando los bolillos m
Tú, la seca libre sin hijo no aprecia tu instinto
Ese disfrute de crines
Eres tu propio jinete
Hijo de crucigrama sin resolver su carga es su sino
Paras y miras al castillo, piensas que podrías cargarlo la Historia de las guerras salpicadas por el sol por los siglos
Acaricio tu morro de caballo montarte y llevarte lejos lejos.
Sé que Zenobias y yo es demasiado peso para la poesía.a futura pulula entre higueras.
Mula enjaulada en su sobreesfuerzo
Eres rara ligera unas piedras deberían ir decorando tu tumba. Los tres te asedian uno en la cola otro en el pelo otro en el lomo hinchado por tu mula el semen parará después castigado como esquina las enciclopedias sobre ti pesan como insectos.
Juan Ramón se aprovechará de ti musa mula futura futura futura pulula.
¿Por qué no te llevó a Estados Unidos Zenobias y te montó en una barca en Florida? ¿Por qué no te puso flores en las orejas? Divides la tierra en dos tus ojos laterales ¿Qué es lo que te emociona mula? Ojos acuosos reflejados en el charco círculos concéntricos.
Qué aburrimiento mula la piedra duele la pluma ¿Puedo darte un sorbito de coñac? Cola la avispa pica acaricia en tu futura mula pulula.
Vuelo
¿Desean leer la prensa?
¿Agua o Coca-Cola?
¿Zumo de piña o de naranja?
Si señor, se puede utilizar el ordenador durante el vuelo excepto en el despegue y en el aterrizaje.
Abróchense los cinturones.
Diez horas de vuelo hasta San José, Costa Rica, y un par de comedias americanas malas.
Decidí leer el Financial Times durante el vuelo para practicar el inglés. Me interesaba como los estadounidenses trataban el tema de Grecia, de Europa. Un tal Tony Barber destacaba en una de las columnas el creciente anti-alemanismo de los griegos y la mala gestión y corrupción previa durante años del gobierno heleno que les había llevado a esta situación en la que se encontraban entre la espada y la pared.
En la portada Barack Obama y Xi Jimping.
Pego un bocado a mi sandwich, doy un sorbo a mi café.
Decido probar la sintonías musicales: Smoke on the water versionada en clave jazzística.
Utilizo el ordenador hasta que la poca batería me lo permite. Leo sobre el número el total de servicios rurales en Nicaragua actualizados en 2009. Me levanto del siento para ir al baño. La gente camina por los pasillos, no quieren sufrir el síndrome de la clase turista en las piernas.
Utilizo el ordenador hasta que la poca batería me lo permite. Leo sobre el número el total de servicios rurales en Nicaragua actualizados en 2009. Me levanto del siento para ir al baño. La gente camina por los pasillos, no quieren sufrir el síndrome de la clase turista en las piernas.
Una hora antes, todo sobre unas bandejas. Me dijeron que tendrían que ver que llevaba en ese estuche. Les pareció sospechoso. Resultó ser un bolígrafo de acero de Coca-cola.
El desayuno fue en la Terminal 4 y con los párpados a medio caer. No quise comprar nada en el Duty Free ¿Para qué? El perfume atrae a los mosquitos. Puede que no vuelva a utilizar nunca más perfume. Puede que a partir de ahora el dinero lo invierta en otra cosa.
Otra ojeada al Financial Times: “Francia está a favor de una Europa Federal”. Bye Europe, hola América.
Decido escribir durante un rato aprovechando las pocas turbulencias.
Telepatía
Corazón corazón
Trébol trébol
Cuadrado cuadrado
Picas picas.
Círculo círculo
Diamante diamante
Rombo rombo
Espadas espadas.
Café café
Cigarro cigarro
Beso beso
Abrazo abrazo.
Hoyo hoyo
Palacio palacio
Castillo castillo
Foso foso.
Espiral espiral
Cristal cristal
Neón neón
Solo solo.
Taxi taxi
Losas losas
Ventana ventana
Rosas rosas.
Ácido
Me dices que soy Rojo, Azul
y otros dicen que Amarillo.
y otros dicen que Amarillo.
Yo digo que soy Negro en tu cama,
te absorbo,
y Blanco en los bares,
les reflecto.
te absorbo,
y Blanco en los bares,
les reflecto.
Y siete en Arco Iris cuando me llamas
por teléfono, tras la lluvia.
por teléfono, tras la lluvia.
Y Tornasolada mi sonrisa tonta en la terraza
comiendo luz irritada por el martilleo
de las obras,
comiendo luz irritada por el martilleo
de las obras,
Gris, Gris Gris.
El Azul y el Verde muerden mi piel que es Rosa,
que es Color Carne.
que es Color Carne.
Y esa sonrisa de dientes de Oro,
Y ese taparla con tus anillos de Plata.
Y ese taparla con tus anillos de Plata.
Y tus ojeras ultravioletas.
Y me haces elegir entre los Pantones de vino
de la carta.
de la carta.
Siempre me gustó el Burdeos.
El Pigmento de tu fotografía
no es el mismo visto con mis rayos
Láser.
no es el mismo visto con mis rayos
Láser.
O Lince
A solidão do lince com
Um olhar humano,
Como o Adão tinha
Um olhar felino, repousa
E mastiga uma flor de esteva
Doce, pegajosa e
Cuspe com raiva
Como a Eva cuspiu
A primeira mordida
Da maça.
A Fotografia
Olho agora para ela fixo
O mate em branco e preto
O papel escorrega as lágrimas
De crocodilo egípcio
O mate em branco e preto
O papel escorrega as lágrimas
De crocodilo egípcio
Mas o teu rímel não se estraga
Na imagem pulcra e surpreendida.
Fronteira
A fronteira no meio do montado onde os corvos comem os mesmos grãos de milho. A fronteira é um país por si mesmo: cidadãos árvores, cidadãos falcões. País de uma só rua principal Cheia de janelas abertas umas frente ás outras. O fumo dos cigarros dos vizinhos se mistura no ar O lixo na mesma lixeira, a mesma fome. São os gatos aqueles que t êm l inhas cruzadas de cores camufladas. A fronteira divide a faixa que divide a terra e passam os pólenes hermafroditas. As pétalas usadas para marcar as páginas, O granizo que faz dano ás pedras. A fronteira são dois países a recta imaginária que corta corpos irmãos O meridiano que muda as horas pelo dedo do sol O rio e os montes que separam Os tiros se cruzam direitos ao mesmo pato furta-cor os fogos de artifício rosas das mesmas festas As virgens de mármore se olham como se fosse espelho O arco-íris é a portaria. A estação central, as nuvens pretas magoam aos dois. Só são para os equilibristas para os fantasmas das alfândegas para perdidos turistas. A Fronteira são as guerras, as mãos abraçadas de novo as guerras as flechas quebradas pelas mesmas mãos de pães amassadas.
A fronteira é uma fortaleza.
Olivenza, 2012
FERIA DEL LIBRO (deconstrucción)
Alberto espera en la cola impacientemente hasta que llega su turno.
- Estoy muy nervioso. Me encanta su libro.
- Oh, gracias.
- He hecho todas sus recetas. Es mucho más guapa que en la tele.
- Me alegro.
- Sus postres son fantásticos. Y que buena idea la de incluir un delantal en la edición.
- (sonrisa).
- Hacer sus recetas hacen que me distraiga y no piense en nada por un momento.
- Oh, gracias ¿Cuál es su favorita?
- Su deconstrucción del banana split.
- ¿Si?
- Sí. Me ayudó a superar una relación amorosa.
- ¿En serio?
- Tu propuesta de picar la banana en pequeños trozos me relajaba mucho.
- Oh. Entiendo.
- Y utilizar una copa “tulipa”. Ya sabe, para cambiar de aires.
- Debería experimentar metiendo todos los ingredientes en la picadora.
- Oh, gracias, gracias. ¿Podría firmarme el libro?
- Yo le recomiendo que para la próxima pruebe a hacer el pastel de carne. Era la receta favorita de mi difunto marido. ¿Cómo se llama?
Silencio nº 2
Estos domingos ya los tengo repetidos en el álbum.
¿Y si cuento los pasos hasta mi árbol favorito?
¿Y si cuento las olas que se producen en el estanque?
Todo con tal de cambiar este tiempo en el parque.
He inventado una fórmula para hoy.
300 pasos al frente y un giro de 90 grados.
Allí me echaré y abriré el libro por la página 35.
Sólo veré así, si la suma es positiva o si es
negativo mi intento de utilizar las matemáticas
contra los domingos que ya tengo repetidos.
Las nubes cargadas y las blancas multiplican vientos.
Mi cabeza es una calculadora porque no quiero sufrir
silencio.
21 rosas rojas en el rosal.
13 pajaritos comen migas de pan.
Utilizar la alquimia para convertir este domingo
en oro. Convertirme en la estatua central.
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